UNA JORNADA EN LOS ARROZALES

La provincia de Sevilla acoge en su territorio los hermosos arrozales de La Puebla del Río e Isla Mayor. Estos abarcan una considerable llanura en la margen derecha del río Gaudalquivir y fusionándose con las marismas de Doñana, en Huelva. Estas tierras marismeñas son de los primeros lugares que la fotógrafa Bego Sánchez comenzó a inmortalizar en su trabajo al instalarse en la capital de Andalucía proveniente del País Vasco. Fue en ese lugar donde pensó en documentarse gráficamente sobre la cosecha del arroz, una actividad agrícola desconocida para ella y cuyo entorno la cautivó.

 

«El arrozal se despierta cubierto por una pálida luz otoñal preludio de una nueva jornada de trabajo» escribe Sánchez, «frente a la Puebla del Río surgen serpenteantes los polvorientos caminos de servicio que conducen y delimitan las parcelas de arroz denominadas ‘tablas'». La autora explica que la «quietud y la calma» que transmite el paisaje acaba con los graznidos de las aves y «el ruido de los motores de la maquinaria agrícola». «Las plantas de arroz, alicaídas por el peso de sus espigas» han dejado ya atrás su verdor primaveral para exhibir el «color dorado de su madurez».

 

Sánchez continúa describiendo cómo lentamente las cosechadoras van adentrándose en las parcelas «dibujando un paisaje geométrico tan característico». «El ambiente se impregna de un intenso olor a paja cortada mientras las tolvas de las cosechadoras van expulsando el arroz sobre el interior de los tractores remolcados que lo transportan hasta las cooperativas arroceras». Es en ese momento cuando, quedando aún terreno por segar, se comienza a quemar la paja y esparciendo «negras humaredas que envuelven de neblina la atmósfera».

 

Al fondo, el permanente el sonido del tractor de fangueo con sus ruedas de hierro mientras remueve rastrojos y paja mientras los mezcla contra el fango del arrozal. Y en el cielo, moritos negros, gaviotas, cigüeñas, garzas y otras especies que habitan o pasan por los humedales añaden sus sonidos al de los camiones. Al atardecer, «grupos de tímidos flamencos rosas protagonizan graciosos bailoteos en el agua mientras chapotean con elegancia buscando su comida» en unas tablas semi-inundadas que parecen espejos pulidos que reflejan los sonidos y la belleza del entorno. Con la llegada de la noche, los jornaleros regresan a sus casas mientras observan a las aves retirarse dejando los arrozales sumidos en una oscuridad que solo la interrumpe el zumbido de las nubes de mosquitos.

 

Estas líneas recogen parte del trabajo capturado por la fotógrafa Bego Sánchez para su exposición ‘TABLAS: Cosecha del arroz en el bajo Guadalquivir’ que estará disponible del 21 de febrero al 24 de marzo en la Casa de la Provincia de Sevilla gracias al patrocinio de la Federación de Arroceros de Sevilla y la Cooperativa Arrozúa de Isla Mayor.