El arroz es una fuente natural de carbohidratos. 100 gramos de arroz blanco, como el arroz Marisma Doña Ana, tiene aproximadamente un 79% de carbohidratos, 7,7% de proteínas y 0,7% de grasas. El problema es que esos carbohidratos, que en el caso del arroz son en su mayoría almidón, una vez digeridos se transforman en azúcar y si no se queman pasan a almacenarse como grasa.
Esto sucede con todos los carbohidratos (como la pasta o la patata), pero hay algunos trucos que pueden hacer algo más ligera una ración de arroz.
NO TE PASES DE COCCIÓN
Uno de los grandes aportes que hizo la Nouvelle Cuisine fue traer desde Oriente las cocciones al dente, mucho más extendidas que en Europa. Así, verduras, arroces, pastas y pescados quedaban ligeramente más duros. Al margen de los gustos personales, hay un motivo importante para buscar que tu arroz esté al dente: tu salud.
El arroz blanco es un carbohidrato con un índice glucémico alto, sobre 70, lo que significa que el cuerpo tarda poco en convertirlo en azúcar. Mientras más tiempo se cocine el arroz, más sencillo para nuestro cuerpo va a resultar y más rápido lo vamos a descomponer.
Al dejarlo al dente, no solo tardamos algo más masticándolo, sino que nuestro cuerpo tardará más en digerirlo, reduciendo ligeramente su índice glucémico.
¿ACEITE Y FRÍO? BUENA COMBINACIÓN
De la mano del anterior, podemos aprovechar este otro truco. Distintos investigadores han buscado la fórmula de modificar el almidón del arroz para reducir su aporte calórico y bajar su índice glucémico.
La solución parece estar en cocinarlo junto a un poco de aceite. Los investigadores utilizaron aceite de coco, pero nosotros apostamos por un aceite con mejores cualidades y de la tierra, como el aceite de oliva virgen extra. No buscamos bañar el arroz en grasa, así que bastará con utilizar el 3% de aceite del peso total del arroz. Así, 100 gramos de arroz necesitarían 3 gramos de aceite de oliva.
Pero aquí no acaba. Una vez terminado el tiempo de cocción (entre 12 y 15 minutos en nuestro arroz Doña Ana Marisma o 15 minutos si es el largo) debemos colarlo, lavarlo un poco con agua fría para cortar la cocción (¡recuerda que al dente es mejor!) y guardarlo en la nevera durante 12 horas. Este proceso modificará de manera natural el almidón del arroz.
Obviamente, no vamos a hacer esto para una paella o un arroz caldoso, pero sí es perfecto si lo queremos para una ensalada ligera, algo que apetece ahora que empiezan a subir las temperaturas.
DESPUÉS DEL EJERCICIO PARA QUEMAR MÁS GRASAS Y GANAR MÚSCULO
Este consejo varía en función de lo que estemos buscando en el gimnasio. Si estamos delgados y únicamente queremos disfrutar con una sesión de cinta y unas pesas, podemos tomarlo antes para contar con glucosa en sangre que quemar durante el ejercicio o después, para que esa glucosa ayude a reparar los músculos.
En cambio, si tenemos unos kilos de más y queremos quemar grasas, es fundamental que el arroz venga después del ejercicio (y si es en una ensalada con los trucos anteriores junto a una proteína, como pollo o melva, mucho mejor). Para quemar grasas ejercitándose es importante no haber ingerido ningún carbohidrato por lo menos 3 horas antes. Nuestro cuerpo, sin esa glucosa que aparece al descomponerse el almidón, utilizará las reservas de grasa como fuente de energía. Al acabar la sesión comeremos nuestro plato de arroz con, por ejemplo, pollo, logrando así carbohidratos, proteínas y un poco de grasa que ayudarán a los músculos a repararse.
El arroz es un alimento esencial en cualquier dieta equilibrada. Utilizar uno de calidad, 100% natural y tan flexible como el arroz Doña Ana Marisma o el Doña Ana Largo nos da un plus de tranquilidad y nos garantiza que, sea en un plato para disfrutar en fin de semana o en uno para ponernos en forma tras el gimnasio, estamos consumiendo el mejor producto posible. Con estos trucos, añadimos aún más posibilidades para nuestro día a día.



